Mi experiencia dando a luz por cesárea

enero 24, 2017

No me considero un referente en materia de maternidad. De hecho, mi madre siempre me recuerda lo poco que me gustaban los niños hasta que tuve a los míos. Tan poco me había interesado el tema hasta que nació Inés que, aparte del libro Manual de instrucciones del bebé: Solución de problemas, consejos y mantenimiento, de Louis Borgenicht, que os recomiendo encarecidamente porque trata absolutamente todos los asuntos relacionados con un bebé en clave de humor, no había leído nada y no tenía ninguna experiencia ni con sobrinos ni con hijos de amigas.

En los muchos momentos de no saber por dónde tirar, las redes me han ayudado muchísimo. Qué mejor que los consejos de gente que ha pasado por lo mismo. Ha habido veces que incluso me he hecho una lista de métodos u opciones a partir de una de mis fotos de instagram en las que preguntaba alguna cosa. Me acuerdo sobre todo de la vez que nos angustiaba cómo quitarle el chupete a Inés. Ahora lo recuerdo con una sonrisa porque en ese momento parecía que iba a ser el paso más traumático de nuestra vida y total que fue una tontería. Acabó tirándolo a la basura por decisión propia y nos volvió a dejar con la boca abierta.

Por todo esto, y a pesar de no ser quién para dar consejos, me he decidido a compartir algunas de mis experiencias como madre. Ni voy a revolucionar el mundo de la crianza ni pretendo especializarme en el tema, pero si puedo ayudar, aunque solo sea a una persona con mi experiencia, ya me daré por satisfecha.

Lo primero que me apetecía tratar es el tema de la cesárea. En mi caso, por razones médicas, sabíamos desde que me quedé embarazada de Inés, que nacería por cesárea y que, si teníamos otros hijos, sería lo mismo. Por lo que he leído, cada vez se llevan a cabo más cesáreas (a veces, sin razones válidas) e incluso hay mujeres que las piden para “preservar” sus partes bajas. También son muchas las mujeres que viven muy mal el no poder dar a luz de manera natural y la cesárea se convierte en un verdadero trauma que las marca de por vida.

En mi caso, la verdad es que nunca me había planteado el tema. Si hubiera podido elegir, habría elegido, por supuestísimo, un parto natural, pero tampoco me sentía menos madre por dar a luz por cesárea. Lo que sí que me daba muchísimo miedo era el hecho de que se tratara de una operación y la recuperación.

 %Site Name-%Image NameDurante la cesárea

Cuando iba a nacer Inés, me acuerdo que incluso lloraba del miedo que tenía antes de entrar a quirófano. En el caso de Théo, iba mucho más tranquila porque ya sabía a qué atenerme (lo que hace la experiencia), pero, aun así, mi paso por quirófano esta vez fue mucho más estresante que la primera vez. Resulta bastante impresionante ver girar a tu alrededor a tanta gente (médicos, enfermeras, anestesista, matrona…) y, como siempre, la vivencia depende de las personas que te acompañan en esos momentos y la empatía que te puedan mostrar.

En el caso de mi primera cesárea, me sentí arropada, me explicaban cada cosa que iban a hacer, le quitaban leña a todo el proceso o al dolor que podía llegar a sentir, me iban preguntando cómo me encontraba e incluso el anestesista no paraba de hacer bromas. En definitiva, fue peor el miedo que la cesárea en sí.

Esta vez yo iba con mucho menos miedo porque ya sabía lo que era y, en cambio, me agobié mucho más: veía al cuerpo médico girar a mi alrededor como si fuera un “trozo de carne con ojos” (perdón por ser tan cruda) y lo poco que me decían me ponía en un estado más cardíaco (“¿Me va a doler la epidural?” “Hombre, un poco duele”/ “¿La recuperación va a ser dura?” “Bueno, no deja de ser una operación”). Son respuestas que no se dan con mala fe, pero que en una situación estresante pueden ponerte aún más cardíaca.

Si alguna está a punto de dar a luz por cesárea, solo os diré que es más lo impresionante de estar en quirófano que otra cosa.

  • No duele.
  • La epidural no es para tanto.
  • Es corto.
  • No ves nada.
  • El momento de ver a tu bebé es igual de mágico que en un parto natural.

Lo que sí hay que estar preparada es a que no te pueden dejar a tu bebé encima mucho tiempo cuando te lo enseñan porque en el quirófano hace demasiado frío para él y a ti todavía te tienen que coser (dios, qué mal suena, pero de verdad que no es nada).

En un parto natural, una vez que das a luz, el examen del bebé se suele hacer ahí mismo, así que no tienes a tu bebé muy lejos. En el caso de la cesárea, después de un ratito con tu bebé, se lo lleva el pediatra a otra sala para hacerle el examen médico. Yo me lo tomé como un privilegio para mi marido de pasar esos primeros momentos con él, pero le pedí que lo grabara todo para yo no perdérmelo. Son unos videos muy emocionantes.

Como una hora después, ya te traen a tu bebé a la sala de recuperación. Ahí ya te lo puedes poner al pecho y comértelo a besos.

 %Site Name-%Image NameLa semana de después

Mi experiencia es que las primeras horas después de la cesárea no sientes dolor por toda la medicación que llevas encima. De hecho, las primeras noches en ambos partos dormí con mi bebé encima, plácidamente y sin dolor.

El día de después es, según mi experiencia, el más difícil porque se pasa un poco el efecto de los analgésicos (aunque te siguen administrando bastantes) y hay que levantarse.

Aun así, lo único que os puedo decir es que cuanto antes os mováis, antes os recuperaréis. Parece que va a ser imposible moverse después de una operación así, pero me impresiona la capacidad de recuperación del cuerpo, sobre todo cuando llega un bebé a tu vida.

Esos primeros días en el hospital, mi único consejo es que te dejes cuidar, que preguntes lo máximo posible a las matronas y enfermeras sobre lactancia y cuidados del bebé para que no te vayas a casa con dudas y que te vayas moviendo poquito a poco.

Mi principal problema cuando di a luz de Inés por cesárea fueron los dolores de espalda que acarreé durante meses. El miedo al dolor y pensar que no iba a ser bueno para la cicatriz que me moviera hicieron que apenas movilizara la zona los primeros días y meses, de modo que los músculos se atrofiaron y no sostenían mi espalda como es debido.

Tanto temía que esta vez arrastrara también problemas de espalda durante meses que leí muchísimo sobre cómo recuperarse de una cesárea, por ejemplo, este artículo de Babycenter (https://espanol.babycenter.com/a4200034/recuperación-después-de-una-cesárea), y empecé a movilizar la espalda enseguida; poquito a poco, pero sin miedo a que me fuera a doler o se me fueran a abrir los puntos.

Otra de las cosas de las que nadie me había hablado y me pilló totalmente desprevenida, sobre todo después de dar a luz de Théo es el dolor que acarrean los “entuertos”. Se trata de las contracciones del útero para volver a recuperar el tamaño que tenía antes. Estas contracciones se desatan sobre todo cuando das el pecho y, en realidad, son muy beneficiosas para recuperarse lo antes posible, pero duelen un montón, sobre todo después de una cesárea. Lo bueno es que, después de todo, no duran eternamente y te ayudan a recuperar el vientre de antes 😉

La vuelta a casa

Después de estar en el hospital tan bien atendida, con ayuda con el bebé y comidas hechas, la vuelta a casa puede ser bastante dura. A la convalecencia de la cesárea, se añade un poquito de depresión postparto y un mundo nuevo para el que nadie está preparado.

He tenido la suerte de no tener depresiones postparto fuertes o largas, pero me acuerdo de que, cuando volvimos a casa con Inés, no podía dejar de llorar porque pensaba que “me la iba a dejar morir”. Ahora me digo que era completamente ridículo, pero lo de las hormonas es muy difícil de controlar.

Estos son los días en los que más ayuda vas a necesitar: de tu pareja, de tu familia y de tus amigos. Aquí una cosa que se estila mucho es pedirles a tus amigos que, en lugar de regalarte un pijama para el bebé (que vas a recibir muchos, créeme), te “regalen” unas horas de su tiempo ya sea llevándote comida o ayudándote con la casa o con el bebé para que tú puedas echarte una siesta. En caso de tener a tu familia cerca, esto no es tan necesario, pero para las que vivimos lejos de la familia es el mejor regalo que nos puedan hacer.

Aquí incluso existen grupos de madres voluntarias que se encargan de llevarles comida a casa a las mujeres que acaban de dar a luz.

En casa, lo difícil es dejarse cuidar y no ponerse enseguida a asumir todo como antes. Yo creo que es esencial dejarse mimar durante las primeras semanas.

Eso sí, si tenéis problemas de espalda como yo, desde el primer momento ya se puede empezar a hacer estiramientos y ejercicios de gimnasia postural suaves, precisamente para que la espalda sea capaz de asumir tanto la recuperación como la lactancia. Eso es lo que yo no hice durante el primer postparto y luego me pasó factura. También en Babycenter encontraréis algunos ejercicios que se pueden ir haciendo según los días que han pasado desde la cesárea. En la red encontraréis muchas páginas que hablan del tema.

Para acabar un post más largo de lo que había previsto, solo puedo deciros que la alegría de conocer a tu bebé es tan grande que, al final, que llegue por parto natural o por cesárea pasa a ser solo un detalle. Además, el cuerpo y la mente son tan sabios que enseguida nos olvidamos de los momentos menos agradables para recordar todo lo bonito del momento, aunque sea en quirófano.

Me encantaría que me contarais vuestra experiencia en el parto y que, si tenéis alguna amiga a quien le pudiera interesar lo que cuento compartierais este post con ella. 😉

 

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COMENTARIOS
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Maravillosa narración de esos momentos inolvidables. Genial el consejo de que las visitas se traigan algo de comida para que la reciente mamá tenga una faena menos en mente. Yo recuerdo con especial cariño a una amiga de mi madre que vino de visita a los pocos días de que volviéramos a casa del hospital. Era un sábado por la mañana y me traía un estupendo desayuno con fruta, zumo recién hecho, bizcocho casero y, además, muchas ganas de ocuparse un ratito de la peque mientras yo desayunaba tranquila. En ese momento me di cuenta de que, desde que habíamos vuelto del hospital, por unas cosas u otras, yo no había desayunado ningún día. Desde entonces, cuando voy a conocer a los bebés de mis amigas, siempre procuro seguir su ejemplo.

Muchas gracias por compartir tu experiencia. Qué maja la amiga de tu madre. Yo aun ahora agradezco cualquier momento en que me echen una mano. Igual también por estar tan lejos de la familia…

Me encantó tu relato Marta!! Estoy segura de que va a ayudar a más de una. Yo he tenido los dos por parto natural, camila llego tarde pero x si misma lucas también trade pero con inducción, y te puedo decir que a pesar de ser casi iguales y de que yo temía mucho la inducción, fue mejor el 2do que el 1ro,y todo por la atención que tuve en el hospital, la matrona fue mil veces mejor y más atenta y cariñoso que la primera, así que bueno, no siempre lo más natural acaba siendo lo mejor. Pero como bien dices el momento en que te lo ponen encima es lo más!! En ambos casos
Me encanta tu blog y todo lo que estás haciendo guapa
Muaaaaa

Muchísimas gracias, Elisa, por leerme y compartir tu experiencia!
Un besote,
Marta

Yo tuve primero un parto natural y el segundo fue cesárea. Lo pase bastante mal porque no era una cesarea programada y yo no estaba en ayunas. Me pusieron anestesia en la zona y yo notaba bastante dolor. Terminaron poniéndome anestesia total. Al pincharme la primera anestesia no lo hicieron correctamente y me dijeron que me habian dejado sin liquido cefalorraquídeo, me producia un terrible dolor de cabeza y cuello. Tuve que estar 10 días ingresada bebiendo 2 l. de agua al día, levantarme de la cama lo imprescindible y permanecer con los pies en alto. Después la recuperación fue normal en casa. Menos mal que sólo con ver la cara de mi niña me animaba mucho. Gracias por compartir tus vivencias Marta. Un beso.

Madre mía… Las cesáreas no programadas son un mal trago. Menos mal que luego todo se queda en un mal susto. Muchas gracias por compartir conmigo tu experiencia.
Besos,
Marta

Enhorabuena por tu blog, y por las fotos tan bonitas que haces! Mi experiencia también fueron dos cesáreas, pero de urgencia, intenté parto natural pero en ninguno de los dos casos pudo ser. Una espinita clavada si que tengo la verdad, aunque lo más importante y lo que me repito siempre es que estuvieran bien, que lo están! Mi primera cesárea mas dolorosa que la segunda, también creo que por que pesó 3960kg (niño) y la segunda fue una pulguita (niña) en comparación 2700kg. Lo mejor, que creo que es diferente a España es que tu marido puede entrar contigo a quirófano ,cosa que agradecí enormemente; tengo amigas a las que no les han dejado que entre su marido y se encuentran solas con los nervios y el frío que hace …cosa que no entiendo la verdad. En fin, sea como sea que venga al mundo,, la primera vez que lo ves es (creo) igual de maravillosa para todas!

Gracias, Begoña, por contarme cómo lo viviste tú. Yo me muero si mi marido no puede entrar a quirófano. Menos mal…
Un beso,
Marta

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